Los sidecar han estado presentes junto a las motocicletas por más de un siglo. Su nombre en inglés se traduce como “carro al lado”, una perfecta descripción de su función, y que vivió su época dorada en la década de los 50.

La idea surgió a finales del Siglo XIX, concretamente existe una patente en 1880. El primer modelo se ubicaba sobre un remolque, con la intención de que sirviera como transporte de carga, no para pasajeros; fue hasta unos años después cuando se acopló un carro pequeño junto a la moto, agregando un tercer pasajero.

Existe otra teoría de su creación, pues la empresa Oakleigh Motor Company asegura ser la inventora del sidecar, cuando un periódico francés, en 1893,  convocó a un concurso donde el ganador sería la persona que hallará la mejor manera de que una tercera persona viajara en una motocicleta. Entonces el suboficial, Nicoles Bertroux sugirió agregar otra llanta paralela a la moto, además de un asiento extra. Con lo que el diario lo nombró ganador y publicó su invento.

Milicia

Para 1913, Earl Johnson patentó en Estados Unidos el primer sidecar con chasis, tres años después, el ejército norteamericano les compró una flotilla de motos Harley-Davidson, con sidecar, para localizar a Pancho Villa en el desierto de la frontera. Mientras que la Primera y Segunda Guerra Mundial detonó la fabricación de estos modelos, debido a su gran utilidad para llevar un francotirador en los trayectos. 

Fue hasta los años 50, cuando vivieron su época de oro, ya que el Campeonato Mundial de Motociclismo incluyó una categoría especial, donde el piloto tomaba curvas cerradas, mientras el copiloto realizaba maniobras de equilibrio, un gran espectáculo para el público. A partir de ese momento, los sidecar se convirtieron en un accesorio lujoso, estético y cómodo, siendo la TT de la Isla de Man, el lugar emblemático para ver los modelos más espectaculares del mundo.

Desafortunadamente, en los años 80, la industria comenzó a vivir un declive del cual no pudieron reponerse. Actualmente solo se puede disfrutar de su historia en recintos como el International Sidecar Museum, ubicado en Italia, o rodando por las calles inspirados en modelos clásicos, pero fabricados a la medida de los clientes. 

No se sabe si en algún momento los sidecar retomarán su popularidad, pero sin duda siempre serán una parte importante en la historia del motociclismo mundial. Si tienes o conoces a alguien que conserve alguno, comparte las fotos en nuestras redes sociales, recuerda que juntos, Sabemos de Motos.


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